Fibra dietética y prebióticos: fibra soluble e insoluble, AGCC, GLP-1 y salud intestinal
La fibra dietética comprende los polisacáridos vegetales y la lignina que no pueden ser digeridos por las enzimas digestivas humanas. Al llegar al colon intactos, son fermentados por la microbiota intestinal.
Fibra soluble vs insoluble
- Fibra soluble (pectinas, betaglucanos, psyllium, inulina): forma un gel viscoso con el agua. Retrasa el vaciamiento gástrico, amortigua los picos de glucosa y atrapa las sales biliares en el intestino, obligando al hígado a consumir colesterol para fabricar más bilis (reducción del colesterol LDL de un 5% a un 15%).
- Fibra insoluble (celulosa, lignina): retiene agua en su matriz, aumentando el volumen fecal y acelerando el tránsito intestinal para prevenir el estreñimiento.
Prebióticos y Ácidos Grasos de Cadena Corta (AGCC)
Los prebióticos (inulina, FOS, GOS) alimentan bacterias beneficiosas (Bifidobacterium, Faecalibacterium prausnitzii). Su fermentación produce:
- Butirato: fuente de energía principal para los colonocitos (células del colon), con acción antiinflamatoria y protectora de la mucosa.
- Propionato: modula el metabolismo de lípidos y glucosa en el hígado.
- Acetato: pasa a la sangre y regula el apetito a nivel cerebral.
Los AGCC estimulan los receptores FFAR2 y FFAR3, induciendo la liberación de GLP-1 y PYY, hormonas que prolongan la sensación de saciedad y mejoran el control glucémico.
Normas de consumo y seguridad
- Recomendación diaria: 25 a 35 g al día (hombres: 30–38 g; mujeres: 25–28 g).
- Regla del agua: tomar suplementos de fibra concentrada (como salvado o psyllium) sin suficiente agua puede provocar impactación fecal grave. Beber 250 ml de agua por cada 5 g de fibra añadida.
- Aumento gradual: subir la fibra lentamente (3–5 g por semana) para evitar gases y distensión abdominal excesiva.