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IgG4 alimentaria y alergia IgE: anticuerpos bloqueantes, degranulación y límites diagnósticos

IgG4 alimentaria y alergia IgE: anticuerpos bloqueantes, degranulación y límites diagnósticos

Por qué IgG4 alimentaria no diagnostica intolerancia ni garantiza seguridad. Señal IgE/FcεRI, intercambio IgG4, BAT, celiaquía y resultados reales de LEAP, EAT, PALISADE y OUtMATCH.

Equipo editorial de NutriFit·9/10/2026
#IgE#IgG4#пищевая аллергия#оральная толерантность#BAT
#FcεRI
RUENESUKKKUZ
MD

Un síntoma después de comer, un anticuerpo contra una proteína alimentaria y un diagnóstico son cosas distintas. La distensión tras la leche puede depender de la digestión de lactosa; la urticaria con dificultad respiratoria tras frutos secos requiere evaluación alérgica; la disfagia crónica puede indicar esofagitis eosinofílica. Una lista extensa de anticuerpos no reúne estas enfermedades bajo una «intolerancia oculta» ni explica sus mecanismos.

IgG4 se interpreta erróneamente con facilidad. Este subtipo puede contribuir al bloqueo de reacciones dependientes de IgE y aumentar con la exposición repetida al antígeno o la inmunoterapia. Sin embargo, una IgG4 específica positiva no diagnostica intolerancia ni certifica la seguridad del alimento para una persona. La inmunología molecular y los estudios clínicos explican ambos límites.

Las reacciones alimentarias no se reducen a dos anticuerpos

En la alergia mediada por IgE, el sistema inmunitario reconoce el alérgeno y las células efectoras inician la reacción. En las enfermedades alérgicas no mediadas por IgE importan otros mecanismos celulares y tisulares; la ausencia de IgE específica no las excluye. La intolerancia no inmunitaria incluye síntomas por digestión insuficiente de lactosa. Las reacciones tóxicas a alimentos deteriorados constituyen otra categoría.

La celiaquía se considera mejor por separado como enteropatía inmunitaria con componente autoinmune, no como alergia IgE común o «intolerancia IgG4». La sensibilidad al trigo no celíaca tampoco se confirma mediante IgG4 alimentaria. El tiempo de aparición orienta la hipótesis, pero no establece una frontera absoluta: la alergia alfa-gal puede ser tardía y FPIES es un trastorno agudo sin presentación IgE típica.

La tolerancia se desarrolla en tejidos y ganglios

El sistema inmunitario intestinal encuentra regularmente proteínas alimentarias extrañas. Su captación y presentación pueden mantener respuestas reguladoras: las células dendríticas de la lámina propia migran a ganglios de drenaje, donde las señales retinoides y TGF-β favorecen Treg Foxp3+. Participan IL-10, células B reguladoras, estado epitelial y metabolitos microbianos. El proceso depende de edad, inflamación, vía de entrada del antígeno y contexto celular.

Las retinaldehído-deshidrogenasas utilizan NAD+ para producir ácido retinoico a partir de retinal. Este se une a receptores nucleares RAR/RXR y favorece moléculas de direccionamiento intestinal, incluidas α4β7 y CCR9. La red no equivale a «IL-10 cambia todo exclusivamente a IgG4». IL-4/IL-13, CD40 y el entorno regulador influyen conjuntamente en el cambio de clase; IgA e IgG4 tienen condiciones distintas. La IgA secretora actúa principalmente en mucosas, mientras la IgG4 sérica refleja solo parte de la respuesta.

Por qué IgE se une a la célula antes de la reacción

IgE contiene cadenas pesadas ε con cuatro dominios constantes y carece de la bisagra típica de IgG. Su Fc se une a la cadena α del receptor de alta afinidad FcεRI; en mastocitos y basófilos el complejo suele incluir también β y dos γ. La afinidad es aproximadamente subnanomolar, aunque su constante depende de las condiciones de medición. IgE libre y celular presentan cinéticas diferentes; la duración del complejo no determina automáticamente la duración de la alergia clínica.

Sensibilización significa presencia de IgE específica o prueba cutánea positiva. La reacción depende de epítopos, disponibilidad del alérgeno, densidad y especificidad de IgE celular y umbral de activación. La unión de una IgE al receptor normalmente no equivale a anafilaxia. El alérgeno debe entrecruzar suficientes complejos y las condiciones tisulares y sistémicas determinan las consecuencias.

De las alarminas epiteliales a la síntesis de IgE

El epitelio dañado puede liberar TSLP, IL-33 e IL-25, favoreciendo respuestas de tipo 2. El contacto cutáneo con proteínas alimentarias durante el eccema y la exposición intestinal pueden tener consecuencias inmunológicas distintas. Células dendríticas y T colaboradoras transmiten señales a células B; IL-4Rα/STAT6 y CD40 participan en el programa de cambio de clase.

La desaminasa de citidina inducida por activación, AID, inicia modificaciones del ADN en regiones de cambio de inmunoglobulinas. Reparación y recombinación conectan el segmento de unión al antígeno con otra región constante; las células plasmáticas secretan después el nuevo isotipo. Es diferenciación celular, no conversión instantánea de una molécula IgG4 ya existente en IgE. La hipermutación somática y el cambio de clase implican AID, pero son procesos distintos.

Degranulación: membrana, retículo y gránulos

El entrecruzamiento de FcεRI fosforila motivos ITAM de cadenas β/γ, recluta Syk y ensambla complejos con LAT. Las cinasas utilizan ATP como donante de fosfato. PLCγ hidroliza PI(4,5)P2 de membrana en IP3 y diacilglicerol: IP3 moviliza Ca2+ del retículo endoplásmico y DAG participa en activar PKC. El vaciamiento del depósito intracelular mantiene la entrada de Ca2+ mediante STIM1/ORAI1.

El calcio y los cambios del citoesqueleto ayudan a fusionar gránulos secretores con la membrana plasmática. Se liberan histamina y proteasas, incluida triptasa; los efectos vasculares, cutáneos, respiratorios e intestinales dependen del órgano. La red incluye amplificación y frenos: Lyn→Syk→Ca2+ es un mapa útil, pero no representa todas las formas de activación.

Esquema de entrecruzamiento IgE/FcεRI, degranulación y posible competencia IgG4; anticuerpos no reemplazan evaluación clínica.

Los mediadores lipídicos se sintetizan en paralelo

La fosfolipasa A2 citosólica libera ácido araquidónico de fosfolípidos. 5-lipooxigenasa y FLAP participan en formar LTA4; LTC4-sintasa añade glutatión y el procesamiento extracelular genera LTD4 y LTE4. La vía ciclooxigenasa produce PGD2 mediante PGH2 y prostaglandina-D-sintasa. La lipooxigenasa contiene hierro, las ciclooxigenasas utilizan hemo y las etapas oxidativas requieren oxígeno.

Los mediadores lipídicos pueden liberarse durante la respuesta temprana; su síntesis completa no debe limitarse al intervalo de 2–6 horas. La inflamación celular posterior incluye nuevas citocinas y reclutamiento leucocitario. No equivale a anafilaxia bifásica, donde reaparecen síntomas tras resolverse el episodio inicial. Una sospecha de anafilaxia requiere ayuda médica inmediata; antihistamínicos no sustituyen epinefrina intramuscular según el plan individual de emergencia.

IgG4: bisagra e intercambio de medias moléculas

IgG4 tiene arquitectura IgG convencional, pero Ser228 y las interacciones CH3, incluida Arg409, facilitan el intercambio de medias moléculas. Se intercambian una cadena pesada y su cadena ligera asociada, no un Fab libre cortado por proteasa. La reorganización disulfuro y la disociación de la interfaz CH3 no covalente permiten reunir mitades de IgG4 diferentes.

Se forman moléculas biespecíficas funcionalmente monovalentes para cada uno de dos antígenos distintos. El intercambio reduce ciertos complejos entrecruzados y las propiedades Fc hacen de IgG4 un activador débil del complemento clásico. Pero «no inflamatorio» no significa que toda IgG4 sea inocua: IgG4 patógenas alteran proteínas diana en algunas enfermedades autoinmunes. Las condiciones reductoras experimentales no son una concentración universal de glutatión que gobierne el intercambio en todos los tejidos.

El bloqueo competitivo depende del epítopo

IgG4 puede ocupar un sitio reconocido por IgE o impedir estéricamente el acceso a un sitio vecino. El efecto depende de concentración, afinidad, distribución de epítopos y tiempo de encuentro. Otros subtipos IgG pueden ejercer funciones similares; el bloqueo no es exclusivo de IgG4.

Para un sitio y dos competidores, la fracción en equilibrio puede ilustrarse como [IgG4]/Kd,G4 dividida por 1+[IgG4]/Kd,G4+[IgE]/Kd,E. Es la ley de acción de masas bajo supuestos ideales, no una calculadora clínica. Multivalencia del alérgeno, IgE membranaria, transporte epitelial y epítopos diferentes vulneran los supuestos. No se deduce que «el 99,8% del alérgeno queda bloqueado» ni que cierta razón IgE/IgG4 garantiza tolerancia.

FcγRIIb y SHIP-1: inhibición condicionada

En sistemas experimentales, complejos alérgeno-anticuerpo pueden involucrar FcεRI activador y FcγRIIb inhibidor conjuntamente. El ITIM fosforilado recluta SHIP-1, una inositol-5-fosfatasa que convierte PI(3,4,5)P3 en PI(3,4)P2. Cambian las plataformas lipídicas para proteínas señalizadoras y la respuesta de calcio. PI(3,4)P2 no es un residuo simplemente inactivo: tiene funciones señalizadoras propias.

La inhibición depende del anticuerpo, tamaño del complejo, expresión de receptores y célula. Los datos de basófilos no se trasladan sin condiciones a todos los mastocitos tisulares. Estudios primarios muestran mecanismos dependientes de FcγRIIb y contextos donde bloquearlo no eliminó el efecto del suero postratamiento. No quedan demostrados un apagado completo de degranulación ni un mecanismo único de eficacia de inmunoterapia.

Por qué IgG4 alimentaria no diagnostica intolerancia

Un inmunoensayo puede medir correctamente unión de anticuerpos a un extracto y carecer de valor diagnóstico clínico. Diagnosticar exige demostrar que el resultado distingue enfermedad de ausencia de enfermedad, predice un desenlace significativo y mejora decisiones. Las «listas rojas» coloreadas IgG/IgG4 no cumplen estos requisitos para intolerancia alimentaria.

EAACI no recomienda IgG4 alimentaria como herramienta diagnóstica. Estos anticuerpos aparecen en personas que consumen el alimento sin síntomas y pueden coexistir con alergia. Un resultado positivo no confirma inflamación; uno negativo no excluye alergia IgE. No todos los métodos comerciales alternativos miden IgG: los celulares tienen otra metodología y no se validan por compartir la etiqueta «intolerancia».

Excluir injustificadamente muchos alimentos reduce potencialmente proteínas, calcio, hierro y energía, complica el crecimiento infantil y aumenta ansiedad. Pero no todos pierden inevitablemente IgG4 y desarrollan anafilaxia tras meses de evitación. La reintroducción depende de antecedentes, sensibilización actual y evaluación clínica, no del deseo de restaurar un título.

Lactosa y fructosa: enzima y transportador

La lactasa-florizina-hidrolasa del borde en cepillo utiliza agua para separar lactosa en glucosa y galactosa. Con actividad insuficiente, parte permanece en la luz, retiene agua y es fermentada a gases y ácidos orgánicos. Los síntomas dependen de cantidad, otros alimentos y sensibilidad intestinal. Malabsorción no siempre significa intolerancia; la prueba de hidrógeno espirado se interpreta con los síntomas.

La variante −13910 C/T de la región reguladora MCM6 informa en ciertas poblaciones, pero no explica toda persistencia de lactasa ni daño mucoso secundario. Para fructosa importan la capacidad de GLUT5 apical y transporte posterior, no anticuerpos. Su malabsorción no debe confundirse con intolerancia hereditaria por déficit de aldolasa B, que altera el metabolismo intracelular de fructosa-1-fosfato.

Histamina: DAO, HNMT e incertidumbre diagnóstica

DAO, codificada por AOC1, es una amina-oxidasa con cobre y cofactor topaquinona. La desaminación oxidativa de histamina usa O2 y agua para formar imidazol-acetaldehído, amoníaco y H2O2; el aldehído se transforma después en ácido. No es hidrólisis ni una enzima que necesite obligatoriamente zinc y cobre juntos. HNMT intracelular transfiere un metilo desde S-adenosilmetionina a histamina, formando N-metilhistamina y S-adenosilhomocisteína.

Estas reacciones no diagnostican «intolerancia a histamina» por DAO sérica baja. No existe criterio universal fiable, los síntomas son inespecíficos y el contenido alimentario varía. Deben distinguirse reacción individual supuesta, exposición tóxica por pescado deteriorado, alergia y enfermedades mastocitarias. Estudios pequeños de DAO oral no prueban tratamiento de alergia IgE ni protección contra anafilaxia; su actividad local depende de la preparación y supervivencia digestiva de la proteína.

Trigo: celiaquía, fructanos y otros mecanismos

Transglutaminasa 2 desamida determinados residuos de glutamina de péptidos de gluten a glutamato mediante un proceso dependiente de Ca2+. Mejora la presentación de ciertos péptidos por HLA-DQ2/DQ8 y activación T. IL-15 y células citotóxicas intraepiteliales participan en el daño. No todo portador HLA desarrolla celiaquía ni toda manifestación implica atrofia total de las vellosidades.

La serología inicial suele incluir anti-tTG IgA e IgA total mientras se consume gluten; con déficit de IgA se utilizan pruebas IgG adecuadas. Son pruebas específicas de celiaquía, no paneles IgG alimentarios. Biopsia y excepciones dependen de edad y criterios clínicos. En sensibilidad al trigo no celíaca se discuten fructanos FODMAP y ATI; la activación experimental de TLR4 por ATI no demuestra su papel en cada paciente. Primero se excluyen celiaquía y alergia al trigo, después se evalúa reproducibilidad.

Formas tardías y tisulares requieren evaluación propia

Alfa-gal es el epítopo glucídico galactosa-α-1,3-galactosa. IgE puede aparecer después de picaduras de garrapata y provocar reacciones a productos de mamíferos horas después, frecuentemente 3–6. Digestión lipídica y transporte de glucolípidos ayudan a explicar el retraso, pero el tiempo varía con los cofactores.

FPIES suele causar vómitos repetidos a las 1–4 horas, a veces con letargia, deshidratación y shock, sin signos cutáneos o respiratorios habituales. Su mecanismo supera «una célula T→TNF». En esofagitis eosinofílica se relacionan disfagia y obstrucción alimentaria con biopsias; unos 15 eosinófilos por campo de gran aumento se interpretan clínicamente. Ni un panel IgG4 ni IgE negativa sustituyen su diagnóstico.

La historia importa más que el tamaño del panel

El recorrido comienza por alimento concreto, preparación, cantidad, tiempo, reproducibilidad y combinación de síntomas. Se consideran ejercicio, alcohol, AINE, asma e infecciones. Pruebas cutáneas e IgE dirigidas evalúan hipótesis plausibles. Sin antecedentes de reacción, los paneles amplios aumentan hallazgos incidentales erróneamente etiquetados como enfermedad.

La prueba prick suele leerse a los 15–20 minutos con controles positivo y negativo; una roncha aproximadamente 3 mm mayor que el control negativo indica sensibilización. sIgE cuantifica anticuerpos; límite analítico y umbral de probabilidad clínica son distintos. No hay valores universales para gravedad futura. Umbrales publicados de valor predictivo positivo dependen de edad, población, alérgeno y plataforma.

Los componentes afinan sin garantizar

Ara h 2 de cacahuete, Cor a 14 de avellana y Ana o 3 de anacardo ayudan a identificar perfiles clínicamente relevantes frente a simple sensibilización cruzada. Ara h 8 y Cor a 1 pertenecen a PR-10 y suelen asociarse al síndrome polen-alimento. Gal d 1 es ovomucoide y Bos d 8 caseína; la estabilidad térmica influye en reacciones a procesados sin garantizar presencia ni ausencia.

nsLTP, tropomiosinas y parvalbúminas de pescado constituyen otras familias. Puentes disulfuro, estructura coiled-coil y motivos EF-hand que unen Ca2+ explican parte de estabilidad y reconocimiento cruzado. No obstante, «todos los pescados son peligrosos» o «hervir neutraliza completamente la leche» son generalizaciones incorrectas. Un estudio de adultos con sospecha de alergia a avellana encontró que los componentes no reemplazaban la provocación.

ISAC/ALEX multiplex y métodos monoanalito difieren en composición, unidades y características analíticas. Inhibir determinantes glucídicos cruzados reduce ciertos hallazgos inespecíficos, pero no corrige todos los diagnósticos falsos. Número de alérgenos y porcentaje de «errores eliminados» no caracterizan universalmente la alergodiagnosis.

BAT y provocación responden preguntas distintas

BAT evalúa función basófila ex vivo, normalmente mediante CD63 y CD203c tras estimulación. Requiere controles de viabilidad y respuesta, manejo correcto de muestra y consideración de células que no responden a estímulos IgE. Depende de dosis y método; el rendimiento de un laboratorio no se generaliza a todos los alimentos.

Santos estudió 43 niños alérgicos al cacahuete, 36 sensibilizados tolerantes y 25 no sensibilizados; validó en otros 65. Con determinados puntos de corte BAT obtuvo exactitud 97%, valor predictivo positivo 95% y negativo 98%. Es un estudio diagnóstico de población concreta, no una promesa para todos los paneles BAT.

La provocación oral supervisada evalúa reacción clínica. El doble ciego con placebo ayuda en síntomas subjetivos ambiguos e investigación; en práctica puede bastar una prueba abierta. La realiza un equipo preparado para tratar reacciones. Ni una sala de cuidados intensivos para toda prueba ni intervalos idénticos para todos son requisitos universales. No corresponde reproducirla en casa ante sospecha de alergia grave.

LEAP y EAT: prevención con resultados distintos

LEAP aleatorizó 640 lactantes con eccema grave y/o alergia al huevo, iniciando a los 4–11 meses consumo o evitación de cacahuete hasta 60 meses. Objetivo: al menos 6 g de proteína semanal en forma adecuada a la edad. Desenlace primario: alergia a los cinco años; entre 530 con prueba cutánea inicialmente negativa, 13,7% con evitación frente a 1,9% con consumo; entre 98 con roncha 1–4 mm, 35,3% frente a 10,6%. IgG4 aumentó más con consumo, sin demostrar seguridad de por vida ni tratamiento de alergia establecida.

EAT estudió 1303 lactantes de población general exclusivamente amamantados desde tres meses: introducción temprana de seis alimentos frente a introducción habitual alrededor de seis meses. Desenlace primario: alergia a uno o más entre 1–3 años. El análisis por intención de tratar fue negativo: 5,6% frente a 7,1%, p=0,32. Por protocolo: 2,4% frente a 7,3%, p=0,01; no hubo efecto significativo en leche, sésamo, pescado o trigo. La asociación con 2 g semanales de proteína de cacahuete/huevo y la dificultad de adherencia no significan «la exposición temprana siempre previene alergia».

Inmunoterapia oral: mayor umbral sin borrar el riesgo

OIT administra alérgeno dosificado bajo supervisión. Cambian reactividad celular, IgG4 específica y respuestas T, pero el aumento de IgG4 no demuestra tolerancia persistente tras retirar tratamiento. Desensibilización con dosis continuadas, persistencia tras una pausa y tolerancia natural son desenlaces diferentes.

PALISADE fue doble ciego controlado con placebo para AR101: 551 participantes de 4–55 años, análisis principal de 496 de 4–17. Tras escalada, mantenimiento de 300 mg de proteína de cacahuete diario aproximadamente 24 semanas. En provocación final toleraron al menos 600 mg sin síntomas limitantes 67,2% frente a 4,0%: diferencia 63,2 puntos porcentuales, IC95% 53,0–73,3. Más del 95% de niños/adolescentes tuvo eventos adversos; no se demostró eficacia adulta. No autoriza comer cacahuete libremente ni garantiza ausencia de anafilaxia.

La inmunoterapia sublingual cambia el contacto mucoso y suele utilizar cantidades menores. No equivale automáticamente a OIT en eficacia o seguridad. La elección depende de preparación, protocolo y objetivo. Las dosis citadas describen ensayos, no instrucciones para automedicarse.

Omalizumab: mecanismo aparte y desenlace concreto

Omalizumab une IgE libre e impide interacción con FcεRI, reduciendo progresivamente IgE disponible y expresión del receptor. No es IgG4 alimentaria ni establece IgG4 como único mecanismo protector.

La primera etapa OUtMATCH evaluó monoterapia, no una combinación OIT ya demostrada. Aleatorizó 180 personas alérgicas a cacahuete y al menos otros dos alimentos; analizó 177 de 1–17 años. Dosis subcutáneas según peso e IgE inicial cada 2–4 semanas durante 16–20 semanas. El umbral primario de 600 mg sin síntomas limitantes se alcanzó en 79/118 (67%) frente a 4/59 (7%); para 1000 mg de anacardo, leche y huevo: 41/3%, 66/10%, 67/0%. Hubo más reacciones locales; no demostró curación ni tolerancia de todos a cada alérgeno.

Enfermedad relacionada con IgG4: otro problema clínico

La enfermedad relacionada con IgG4 es un síndrome fibroinflamatorio con afectación orgánica, histología característica y diagnóstico complejo. IgG4 total sérica puede ayudar, pero niveles normales no excluyen enfermedad ni altos la demuestran. Los plasmocitos IgG4+ y su proporción respecto a IgG se interpretan según órgano y morfología, incluida fibrosis estoriforme y flebitis obliterante.

Un panel alimentario no diagnostica este síndrome. Tampoco «toda IgG4 elevada es beneficiosa». La función depende del antígeno: bloquear un alérgeno y alterar proteínas propias son situaciones biológicas diferentes.

Barrera y suplementos: el mecanismo no reemplaza ensayos

Butirato puede influir en desacetilasas de histonas y células T reguladoras; su producción depende de fermentación microbiana de fibra. Acetilación histónica no equivale a desmetilación del ADN FOXP3, y dosis oral no define concentración ganglionar. Vitamina D actúa mediante VDR; retinoides, energía celular y epitelio participan en tolerancia. No prueban que suplementos de vitamina D o butirato traten alergia alimentaria.

Quercetina, luteolina y EGCG modificaron señalización mastocitaria en modelos experimentales. Inhibir Syk, Ca2+ o citocinas a cierta concentración no equivale a protección tras una cápsula. Glutamina, zinc-carnosina y palmitoiletanolamida tampoco tienen una pauta universal que restaure tolerancia. PEA se relaciona principalmente con PPARα y señales lipídicas indirectas; el agonismo directo CB2 requiere otra evidencia.

Probióticos dependen de cepa, sustrato y huésped; el nombre de especie no garantiza ausencia de producción de histamina. PHGG, arabinogalactano y otras fibras tienen tolerancia variable y pueden causar gases. No están demostrados un aumento universal de MUC2 del 70% ni un cambio IgG4 en todos. La fosfatasa alcalina intestinal y detoxificación de LPS explican un mecanismo de barrera, sin establecer tratamiento alérgico.

Reintroducir alimentos exige una base apropiada

Las escaleras de leche o huevo horneados sirven en situaciones y pacientes seleccionados. Calor y matriz modifican accesibilidad de epítopos, pero temperatura del horno no es la de la proteína y pueden persistir epítopos lineales. Ni 180 °C/30 minutos ni intervalos de 2–4 semanas garantizan reducción cien veces de alergenicidad o ausencia de reacción sistémica.

Si se eliminó un alimento solo por IgG4, primero se averigua si hubo síntomas y sensibilización reales. Reacciones inmediatas previas, asma o sospecha de alfa-gal, FPIES o EoE requieren un recorrido definido por especialista. La meta es conservar dieta variada tolerada y tratar la enfermedad concreta. Los anticuerpos responden preguntas limitadas: IgG4 no diagnostica intolerancia ni su aumento sustituye evaluación clínica de seguridad.

Preguntas frecuentes

¿IgG4 justifica excluir alimentos?

El resultado solo no es base diagnóstica. Se necesitan antecedentes y evaluación de una enfermedad concreta.

¿Más IgG4 tras OIT significa curación?

No. Desensibilización durante tratamiento y tolerancia tras retirada son desenlaces distintos.

¿DAO baja confirma intolerancia a histamina?

No existe criterio universal fiable; la bioquímica no sustituye evaluación diferencial.

Fuentes

  • Testing for IgG4 against foods is not recommended as a diagnostic tool: EAACI Task Force Report
  • EAACI guidelines on the diagnosis of IgE-mediated food allergy
  • Anti-inflammatory activity of human IgG4 antibodies by dynamic Fab arm exchange
  • Dynamics of inter-heavy chain interactions in human immunoglobulin G subclasses studied by kinetic Fab arm exchange
  • On the role of allergen-specific IgG subclasses for blocking human basophil activation
  • Oral immunotherapy induces IgG antibodies that act through FcγRIIb to suppress IgE-mediated hypersensitivity
  • Changes in passively-sensitized basophil activation to αS1-casein after oral immunotherapy
  • Randomized trial of peanut consumption in infants at risk for peanut allergy
  • Impact of peanut consumption in the LEAP Study: Feasibility, growth, and nutrition
  • Randomized Trial of Introduction of Allergenic Foods in Breast-Fed Infants
  • AR101 Oral Immunotherapy for Peanut Allergy
  • Omalizumab for the Treatment of Multiple Food Allergies
  • Structure and inhibition of human diamine oxidase
  • Guideline on management of suspected adverse reactions to ingested histamine
  • Basophil activation test discriminates between allergy and tolerance in peanut-sensitized children
  • Measurement of IgE to hazelnut allergen components cannot replace hazelnut challenge in Dutch adults
  • Compartmentalized gut lymph node drainage dictates adaptive immune responses
  • Retinoic acid-producing DCs and gut-tropic FOXP3(+) regulatory T cells in the induction of oral tolerance
  • Gut CD103+ dendritic cells express indoleamine 2,3-dioxygenase which influences T regulatory/T effector cell balance and oral tolerance induction
  • Blocking antibodies induced by peanut oral and sublingual immunotherapy suppress basophil activation and are associated with sustained unresponsiveness
  • European Society for the Study of Coeliac Disease 2025 Updated Guidelines on the Diagnosis and Management of Coeliac Disease in Adults. Part 1: Diagnostic Approach
  • Sex as a predictor of clinical phenotype and determinant of immune response in IgG4-related disease
  • Dietary Bioactive Compounds and Their Role in Allergy Prevention: A Comprehensive Review
  • The soluble isoform of human FcεRI is an endogenous inhibitor of IgE-mediated mast cell responses
  • Basophil activation test: food challenge in a test tube or specialist research tool?
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    • Fosfatasa alcalina intestinal: química del LPS, microbiota y límites clínicos