# Pirroloquinolina quinona (PQQ): química redox, CREB–PGC-1α y límites de la evidencia clínica

- Canonical: https://nutrifit.health/es/knowledge/pqq-mitochondrial-biogenesis-pgc1a
- Language: es
- Published: 2026-10-08T04:43:18.825Z
- Updated: 2026-10-08T04:43:18.825Z
- Author: Equipo editorial de NutriFit

> Del cofactor quinónico bacteriano y la biogénesis mitocondrial celular a los modelos cardíacos y cerebrales, los pequeños estudios en personas y los límites toxicológicos.

La pirroloquinolina quinona (PQQ, metoxatina) ocupa un lugar inusual entre la enzimología bacteriana y la biología experimental de mamíferos. Es un cofactor redox auténtico para varias deshidrogenasas bacterianas; en cultivos celulares y animales, la exposición a PQQ modifica indicadores de la función mitocondrial. Sin embargo, estas observaciones no establecen que PQQ sea una vitamina humana, un antioxidante intramitocondrial universal o un tratamiento demostrado para la isquemia, la neurodegeneración o las enfermedades metabólicas. Para interpretar la literatura que sigue es esencial distinguir entre posibilidad química, respuesta celular medida y desenlace clínico.

## Cómo se descubrió PQQ y por qué sigue abierto el debate sobre la vitamina

La historia de PQQ comenzó con deshidrogenasas bacterianas cuya actividad no se explicaba mediante los esquemas habituales dependientes de NAD(P) y flavinas. Los estudios de las quinoproteínas de metilótrofos permitieron aislar un nuevo cofactor de bajo peso molecular; el trabajo estructural de Salisbury y colaboradores consolidó el nombre «metoxatina». En la metanol deshidrogenasa, el cofactor se mantiene en el centro activo proteico con participación de un ion metálico y transfiere equivalentes reductores desde el sustrato hasta el aceptor fisiológico. Este entorno enzimático es fundamentalmente distinto del de la PQQ libre añadida a un medio de cultivo o ingerida: en cada caso son diferentes las concentraciones, los socios redox y las reacciones competitivas.

La propuesta de Kasahara y Kato de que PQQ era un cofactor de una enzima del catabolismo de la lisina en mamíferos dio lugar al debate sobre una «nueva vitamina». Un análisis crítico posterior de Felton y Anthony cuestionó la identificación de ese cofactor. Los estudios dietéticos en roedores que registraron cambios en el contenido de ADN mitocondrial y algunos parámetros metabólicos muestran que el modelo es biológicamente sensible a la composición de la dieta; por sí solos, no establecen una reacción obligatoria dependiente de PQQ, un síndrome de deficiencia ni un requerimiento humano. «Vitamina B14» sigue siendo un nombre no oficial, y la hipótesis de la «vitamina de la longevidad» es un marco para investigar los efectos nutricionales a largo plazo, no el reconocimiento de que PQQ sea esencial.

Las bacterias sintetizan PQQ, y las plantas y los alimentos pueden contener pequeñas cantidades. La ausencia en mamíferos de una vía conocida de biosíntesis bacteriana es compatible con el aporte alimentario, pero no demuestra que la PQQ microbiana sea una señal evolutivamente establecida de comunicación nuclear-mitocondrial. Es una hipótesis atractiva que requeriría datos sobre la disponibilidad del compuesto concreto en los tejidos, su reconocimiento y la dependencia de la respuesta fisiológica respecto de su concentración *in vivo*.

## El esqueleto quinónico y los límites del argumento redox

PQQ tiene la fórmula molecular $\mathrm{C}_{14}\mathrm{H}_{6}\mathrm{N}_{2}\mathrm{O}_{8}$ y una masa molar de aproximadamente $330{,}21\,\mathrm{g/mol}$ en forma de ácido libre. Su sistema aromático condensado contiene un fragmento orto-quinona y tres grupos carboxilo. Las posiciones C4 y C5 participan en la reducción de dos electrones de la quinona a la forma hidroquinona; un paso de un electrón produce un intermediario semiquinona. La proporción concreta de formas protonadas y desprotonadas depende del pH y del medio, y la sal disódica difiere del ácido libre en masa y solubilidad. Por ello, no deben confundirse la fórmula estructural, la concentración analítica y la masa del suplemento sin especificar la forma química.

$$
\mathrm{PQQ}+e^-\rightleftharpoons\mathrm{PQQ}^{\bullet-},\qquad \mathrm{PQQ}^{\bullet-}+e^-+2H^+\rightleftharpoons\mathrm{PQQH}_2.
$$

Las formas oxidada y reducida pueden interconvertirse repetidamente si hay donantes y aceptores de electrones. Pero el número de ciclos es una propiedad de un experimento definido con reactivos y tiempo de observación especificados, no una «capacidad» invariable de la molécula en un tejido. La comparación original de «20 000 ciclos de PQQ frente a unos pocos de las vitaminas C y E» no establece condiciones equivalentes y el trabajo citado de Paz no la respalda como constante biológica universal. El ascorbato y el tocoferol también se regeneran mediante sistemas celulares acoplados; por tanto, no es científicamente correcto clasificarlos con una tabla de este tipo.

La química quinónica no equivale a la captación incondicional de radicales libres. Según las condiciones, la transferencia de electrones entre PQQ, aminoácidos, proteínas y oxígeno puede acompañarse tanto de la reducción de oxidantes como de la formación de especies reactivas de oxígeno. En una reacción celular importan las concentraciones de los reactivos, la velocidad de las vías enzimáticas competitivas, la localización, la disponibilidad de agentes reductores y los procesos secundarios catalizados por metales. Por eso, las fórmulas de «captación» directa de superóxido, radical hidroxilo y peroxinitrito no deben interpretarse como prueba de que, tras la administración oral, PQQ llegue al microdominio mitocondrial pertinente y allí supere a la superóxido dismutasa o a las peroxirredoxinas.

Los tres grupos carboxilo aumentan la polaridad de la molécula y hacen que su estado ácido-base sea importante para la solubilidad, la unión a proteínas y el paso a través de membranas. Aunque cerca del pH neutro predominen las formas ionizadas, la proporción de cada microestado no puede inferirse sin valores de $pK_a$ medidos en ese medio concreto; los valores de $1{,}6$, $2{,}2$ y $4{,}3$ del texto fuente no deben tratarse automáticamente como constantes citosólicas. El potencial quinónico también depende de la protonación: la ecuación de Nernst relaciona el potencial observado con las actividades de las formas oxidadas y reducidas y de $H^+$, sin fijar un único $E^\circ$ universal para todos los compartimentos. Esta fisicoquímica importa al interpretar una posible reacción prooxidante: la disponibilidad electrónica difiere entre la quinona libre, el cofactor unido y un aducto complejo con aminoácidos.

En una deshidrogenasa quinoproteica, la proteína orienta el sustrato, PQQ y el ion metálico, y después transfiere electrones por la ruta fisiológica prevista. La PQQ libre carece de ese andamiaje catalítico. Por eso, «pseudoenzima» solo sirve como analogía para una reacción en solución y no identifica una nueva enzima humana. Aunque la constante de velocidad elemental para reaccionar con un radical fuera alta, su contribución al flujo celular depende de $k[\mathrm{PQQ}][\mathrm{radical}]$ en comparación con las reacciones competitivas de SOD, catalasa, peroxirredoxinas y el sistema del glutatión en el mismo volumen.

| Nivel de observación | Qué puede concluirse | Qué no puede concluirse |
| --- | --- | --- |
| Quinoproteína bacteriana | La PQQ unida a la proteína participa en la transferencia catalítica de electrones. | La PQQ libre realiza el mismo ciclo en las mitocondrias humanas. |
| Reacción en solución | Son posibles las formas quinona, semiquinona y quinol; la velocidad depende del medio. | Una constante en solución describe la protección tisular tras la ingesta oral. |
| Cultivo celular | La exposición puede modificar ROS, respiración y expresión génica. | Un cambio medido demuestra prevención de enfermedades en personas. |
## Señalización celular: CREB, PGC-1α y el genoma mitocondrial

El estudio clave de Chowanadisai y colaboradores se realizó principalmente en células hepáticas murinas Hepa1-6. La exposición a PQQ $10$–$30\,\mathrm{\mu mol/L}$ durante $24$–$48$ horas aumentó la actividad de citrato sintasa y citocromo-c oxidasa, la tinción con Mitotracker, la relación entre ADN mitocondrial y nuclear y el consumo de oxígeno. Los autores observaron fosforilación de CREB en Ser133, activación del promotor de *Ppargc1a* y aumento del ARNm y la proteína PGC-1α. El silenciamiento de CREB o PGC-1α con siRNA eliminó la inducción de marcadores mitocondriales, lo que aporta bastante más que una simple correlación: en este modelo ambos componentes son necesarios para la respuesta a PQQ. El experimento no demuestra que una dosis oral habitual en humanos produzca una exposición comparable en los hepatocitos.

CREB es un factor de transcripción que, tras fosforilarse en Ser133, puede reclutar los coactivadores CBP/p300 en determinados contextos promotores. El esquema canónico AMPc–PKA–CREB ayuda a explicar una posible parte inicial de la señal, pero observar CREB fosforilado no prueba por sí solo una unión directa de PQQ a la adenilato ciclasa, a una subunidad específica de proteína G ni la necesidad de cada paso intermedio. El modelo no permite equiparar «CREB está activado» con la identificación de un receptor molecular de PQQ. En la reacción de fosforilación, PKA utiliza ATP para transferir un grupo fosfato a una proteína y PQQ no es sustrato:

La escala temporal también importa: un cambio temprano en la fosforilación de un factor de transcripción, un cambio posterior en el ARNm de *Ppargc1a*, el aumento de proteína y los marcadores de contenido mitocondrial alterado al cabo de un día representan niveles diferentes de una cadena causal. Si solo se miden marcadores finales a las 24–48 horas, no puede reconstruirse la cinética exacta, minuto a minuto, del AMPc o de la actividad de la adenilato ciclasa. Para establecer una vía directa harían falta inhibidores selectivos o la inactivación genética de la quinasa propuesta, una medición cuantitativa del segundo mensajero y controles de estrés celular inespecífico. El texto fuente presenta como establecido un pico de AMPc a los 10–15 minutos, aunque el resumen citado de Chowanadisai confirma CREB Ser133 y dependencia de CREB, no esa secuencia temporal.

$$
\mathrm{CREB{-}OH}+\mathrm{ATP}\xrightarrow{\mathrm{PKA}}\mathrm{CREB{-}OPO_3^{2-}}+\mathrm{ADP}.
$$

PGC-1α, producto de *PPARGC1A*, no se une al ADN por sí misma. Coactiva factores de transcripción nucleares, entre ellos NRF1, GABP/NRF2, ERR y PPAR; sus socios varían según el tejido y el estado metabólico. Es importante distinguir GABP, llamado históricamente «factor respiratorio nuclear 2», de NFE2L2/NRF2, un factor de respuesta antioxidante: la misma abreviatura «NRF2» designa proteínas diferentes. En el estudio celular, PQQ aumentó la actividad de NRF1 y GABP y la expresión de *Tfam*, *Tfb1m* y *Tfb2m*. Esto respalda una relación entre la transcripción nuclear y la respuesta mitocondrial, pero no significa que se midiera un aumento de cada subunidad proteica de la cadena respiratoria.

El precursor de TFAM se produce en ribosomas citosólicos, se dirige a compartimentos internos a través de los complejos TOM y TIM y, tras su procesamiento, actúa en la matriz. Empaqueta el ADN mitocondrial en nucleoides y participa en el inicio de la transcripción junto con la ARN polimerasa mitocondrial POLRMT y los factores TFB. El genoma mitocondrial humano codifica 13 polipéptidos de la fosforilación oxidativa: siete subunidades ND del complejo I, el citocromo b del complejo III, tres subunidades COX del complejo IV y ATP6/ATP8 del complejo V; el complejo II está codificado íntegramente por el genoma nuclear. El aumento de la expresión de *Tfam* y de la relación ADN mitocondrial/ADN nuclear no demuestra un aumento automático de los 13 productos, el ensamblaje correcto de los complejos ni un mayor rendimiento de ATP por molécula de oxígeno.

Conviene distinguir la secuencia de importación y ensamblaje por compartimentos. TFAM, codificado en el núcleo, cruza la membrana externa a través del complejo TOM y la interna mediante la maquinaria de importación; después, en la matriz, se escinde su péptido señalizador y TFAM interactúa con el ADN mitocondrial. Los promotores mitocondriales LSP y HSP dirigen la transcripción de precursores policistrónicos, que luego se procesan y traducen en ribosomas mitocondriales. Los complejos funcionales también requieren decenas de subunidades codificadas en el núcleo, su importación, factores de ensamblaje, centros hierro-azufre, grupos hemo y un entorno lipídico adecuado. Por tanto, medir TFAM y ADN mitocondrial aporta una parte importante, pero incompleta, de la evidencia de biogénesis.

[![Esquema de la respuesta experimental en Hepa1-6: PQQ se asocia con CREB–PGC-1α, NRF1/GABP y TFAM; el silenciamiento de CREB o PGC-1α anuló el aumento de marcadores mitocondriales. No se ha establecido un receptor directo de PQQ.](https://api.nutrifit.health/api/v2/public/knowledge/files/images/nutrifit-scientific-20261002-pqq-creb-mitochondrial-axis.es.png)](https://api.nutrifit.health/api/v2/public/knowledge/files/images/nutrifit-scientific-20261002-pqq-creb-mitochondrial-axis.es.png)

La forma de las crestas, el contenido de cardiolipina, MICOS, el equilibrio entre fusión mediante MFN1/MFN2/OPA1 y fisión mediante DRP1, así como la mitofagia dependiente de PINK1/Parkin, pueden influir en la calidad de la red mitocondrial. La relevancia fisiológica general de estas estructuras no demuestra directamente que PQQ modificara cada uno de esos nodos en el experimento de Chowanadisai. Conviene describir la «biogénesis» mediante las medidas que realmente se estudiaron —actividad enzimática, tinción, ADN mitocondrial y respiración—, teniendo en cuenta que un marcador aislado no mide el ensamblaje completo de orgánulos funcionales.

## Cadena respiratoria, potencial de membrana y transición de permeabilidad

Los electrones de NADH y FADH₂ entran en la cadena respiratoria por los complejos I y II, y pasan luego por ubiquinona, complejo III, citocromo c y complejo IV hasta el oxígeno. Los complejos I, III y IV generan el gradiente electroquímico de protones que la ATP sintasa utiliza para fosforilar ADP. En ciertas condiciones, intermediarios reducidos transfieren un electrón al oxígeno y forman superóxido; los sitios y la velocidad de esta fuga dependen de los sustratos, el potencial de membrana, el régimen de oxígeno y el sentido del flujo electrónico. Una fracción universal de «0,2–2 % del oxígeno» no describe todos los tejidos y estados. Durante la reperfusión, un potencial de membrana alto junto con la acumulación de succinato puede favorecer el transporte inverso de electrones hacia el complejo I y un aumento transitorio de ROS. Es un mecanismo concreto de un modelo de reperfusión, no un efecto inevitable del envejecimiento de cualquier célula.

La fuerza protón-motriz combina componentes eléctricos y químicos: $\Delta p=\Delta\Psi_m-(2{,}303RT/F)\Delta\mathrm{pH}$, con la dirección del gradiente y la temperatura especificadas. Un valor cercano a $59\,\mathrm{mV}$ por unidad de pH solo se obtiene a una temperatura concreta, por lo que no debe utilizarse como constante incondicional. La falta prolongada de oxígeno, la sobrecarga de calcio y la oxidación lipídica pueden alterar el acoplamiento, reducir $\Delta\Psi_m$ y hacer que la ATP sintasa funcione en sentido inverso. Sin embargo, tener más marcadores mitocondriales no garantiza un mejor acoplamiento ni una menor producción de ROS.

La transición de permeabilidad mitocondrial (*mPTP*) es un aumento de permeabilidad de la membrana interna sensible al calcio y al estado redox; conduce a la hinchazón de la matriz, la pérdida de $\Delta\Psi_m$ y, en lesiones graves, a la rotura de la membrana externa. La ciclofilina D (PPIF) regula la probabilidad de la transición; la participación de ANT y de componentes de la ATP sintasa sigue en discusión, y el esquema canónico «VDAC–ANT–CypD como un único canal demostrado» es excesivamente concluyente. La liberación de citocromo c al citosol puede permitir el ensamblaje del apoptosoma con APAF1, dATP/ATP y procaspasa-9, mientras que un colapso energético intenso favorece la lesión necrótica. El desenlace depende de la intensidad del estrés y del ATP residual.

En cardiomiocitos aislados, Tao y colaboradores mostraron que la exposición previa a PQQ atenuaba la señal de ROS y la despolarización inducidas por $\mathrm{H_2O_2}$; en un experimento comparativo, la ciclosporina A también evitó la pérdida de potencial. El resultado concuerda con un efecto sobre procesos asociados a la transición de permeabilidad, pero no demuestra la unión directa de PQQ a ciclofilina D, la conservación de tioles concretos de ANT, la normalización de NCLX ni el «bloqueo del poro» en humanos. El cambio de tres a cuatro veces en el umbral de apertura por calcio indicado en el texto original no está respaldado por el experimento primario citado y se ha excluido. La cardiolipina y los contactos entre membranas internas también son importantes para la estructura, pero su función en la fisiopatología no debe presentarse como efecto medido de PQQ sin un experimento específico.

SIRT1 actúa predominantemente en el núcleo y el citosol, mientras que SIRT3 actúa en la matriz mitocondrial. Sus reacciones desacetilasas dependen de $\mathrm{NAD^+}$ y producen nicotinamida y O-acetil-ADP-ribosa; SIRT1 puede modificar la acetilación de PGC-1α y SIRT3 la de algunas enzimas mitocondriales, entre ellas SOD2 e IDH2. El estudio de Huang en células HepG2 comunicó cambios en la expresión y actividad de SIRT1/SIRT3 tras PQQ. Medir sirtuinas en este modelo no demuestra que PQQ aumente la disponibilidad de $\mathrm{NAD^+}$ en humanos, desacetile directamente cada proteína mencionada o refuerce toda la cadena respiratoria mediante un único mecanismo obligatorio. Para establecer causalidad se necesitan mediciones independientes de la acetilación de sustratos concretos y de los flujos, además de la inactivación genética del componente propuesto.

Un análisis separado de [CD38 y NAD⁺ en el contexto de la apigenina](/es/knowledge/apigenin-gaba-cd38-nad-sleep) ayuda a distinguir la cantidad de NAD⁺, la actividad de las sirtuinas y el efecto clínico: compartir vocabulario bioquímico no hace intercambiables dos suplementos.

[![Esquema de un modelo de reperfusión: el succinato y la sobrecarga de calcio se relacionan con ROS, cambios de ΔΨm y mPTP; el trazo discontinuo señala la observación con PQQ en células aisladas de rata: menos ROS y despolarización. No se demostró unión directa de PQQ a mPTP.](https://api.nutrifit.health/api/v2/public/knowledge/files/images/nutrifit-scientific-20261002-pqq-stress-model-evidence.es.png)](https://api.nutrifit.health/api/v2/public/knowledge/files/images/nutrifit-scientific-20261002-pqq-stress-model-evidence.es.png)
## Corazón: isquemia, reperfusión y límites de la protección preclínica

Durante la isquemia coronaria disminuye la fosforilación oxidativa, se acumulan lactato y protones, y se agotan ATP y fosfocreatina. La alteración de la Na⁺/K⁺-ATPasa, SERCA y los intercambiadores iónicos favorece la sobrecarga de calcio citosólico y mitocondrial. La reperfusión devuelve oxígeno y normaliza el pH, pero el exceso de succinato y una cadena de transporte electrónico alterada pueden producir un cambio redox brusco; junto con el calcio, facilitan la transición de permeabilidad. Este esquema explica la selección de dianas en los experimentos, pero no convierte cualquier antioxidante en un tratamiento eficaz del infarto de miocardio.

Zhu y colaboradores estudiaron ratas tras la ligadura de la arteria coronaria descendente anterior izquierda. Un modelo incluyó dos horas de isquemia sin reperfusión; otro, 17 o 30 minutos de oclusión seguidos de dos horas de reperfusión. PQQ se administró **por vía intraperitoneal** antes de la oclusión o **por vía intravenosa** al inicio de la reperfusión, no por vía oral a una dosis alimentaria habitual. En esas condiciones, los autores comunicaron una menor área de infarto y mejores medidas iniciales de presión. En el modelo de reperfusión, las proporciones publicadas fueron 18,4 ± 2,3 % y 25,6 ± 3,5 % para la administración preventiva y la administración durante la reperfusión, respectivamente, frente a 38,1 ± 2,6 % en los controles. Estos valores corresponden al protocolo y método de normalización de los autores; las cifras originales de 55,4 → 26,1 % no coinciden con el resumen del artículo. Los resultados no demuestran menor mortalidad, mejora a largo plazo de la fracción de eyección ni equivalencia con la reperfusión clínica.

En el experimento de Tao, cardiomiocitos aislados de rata adulta se expusieron a $\mathrm{H_2O_2}$ tras preincubarlos con PQQ. Las mediciones de ROS, viabilidad y $\Delta\Psi_m$ aportaron una señal coherente de protección celular; sin embargo, el estrés tóxico agudo en una placa no reproduce los componentes vasculares, inmunitarios y hemodinámicos de un infarto. Una comparación independiente con metoprolol en ratas no puede leerse como superioridad clínica demostrada: las intervenciones difieren en dosis, vía y mecanismo. Las afirmaciones del texto fuente sobre la preservación de LVEF durante meses, el remodelado postinfarto y determinados intervalos de LVEDP no están respaldadas por los experimentos breves citados y no se repiten aquí como hechos establecidos.

## Tejido nervioso: señales tróficas, modelos de toxinas y agregados proteicos

Los primeros trabajos de Murase y Yamaguchi estudiaron la producción del factor de crecimiento nervioso (NGF) en sistemas astrogiales u otros modelos experimentales expuestos a PQQ y sus derivados. NGF actúa a través de TrkA y p75NTR, mientras que BDNF se relaciona principalmente con TrkB; las cascadas posteriores pueden incluir PI3K–Akt y MAPK–ERK, relacionadas con supervivencia y plasticidad. Pero una respuesta celular de NGF no equivale a un aumento demostrado de NGF/BDNF en el cerebro humano, a la restauración de neuronas colinérgicas del prosencéfalo basal ni al tratamiento de la polineuropatía. El modelo y el contexto de concentración son especialmente importantes para BDNF: no se puede trasladar automáticamente a este factor un resultado obtenido en estudios de NGF.

La 6-hidroxidopamina daña las células catecolaminérgicas mediante reacciones oxidativas y productos quinonoides, mientras que la rotenona inhibe el complejo I y provoca estrés energético y redox. Los trabajos de Hara, Qin y Martin describen señales neuroprotectoras de PQQ en cultivos y modelos con toxinas, incluidos indicadores de ROS, viabilidad y conducta motora en animales. Estos modelos ayudan a desentrañar mecanismos de la enfermedad de Parkinson, pero no reproducen toda la patología humana crónica; sus resultados no justifican prometer la conservación de neuronas de la *substantia nigra* en pacientes. La unión directa a DJ-1, la restauración de la tirosina hidroxilasa y efectos conductuales concretos deben vincularse a sus experimentos particulares, en vez de integrarse en una única vía universal.

Con α-sinucleína recombinante, Kobayashi y colaboradores observaron que la adición de PQQ inhibía la formación de fibrillas; Kim y colaboradores estudiaron proteínas amiloidogénicas, incluida Aβ, *in vitro*. La fluorescencia de tioflavina, la microscopía electrónica y los métodos estructurales describen la agregación en un tubo de ensayo, pero una señal menor de fibrillas maduras no garantiza que no haya oligómeros solubles tóxicos, y mucho menos su eliminación por la microglía. Por tanto, las afirmaciones de protección covalente de Lys16/Lys28 de Aβ, despolimerización completa de placas existentes y efecto terapéutico en la enfermedad de Alzheimer requieren otros datos. El modelo celular de Zhang comunicó una atenuación de la toxicidad de Aβ, pero no establece la concentración de PQQ libre necesaria en el cerebro humano.

Aizenman y colaboradores mostraron una interacción de PQQ con un componente de la respuesta del receptor NMDA modulado por el estado redox. Los residuos de cisteína del receptor alteran la sensibilidad del canal al entorno redox; la entrada excesiva de Ca²⁺ durante la excitotoxicidad por glutamato activa calpaínas, fosfolipasas y óxido nítrico sintasa. Este es un contexto experimental plausible, pero no confirma la estequiometría exacta propuesta en el texto fuente para la oxidación directa de un par concreto de cisteínas por una molécula de PQQ, una selectividad segura frente a la plasticidad fisiológica o eficacia en el ictus.

## Metabolismo e inflamación: distinguir mecanismo y resultado

AMPK responde al estado energético celular y, mediante la fosforilación de ACC, reduce la formación de malonil-CoA; este inhibe CPT1 y regula así el acceso de grupos acilo de cadena larga a la β-oxidación mitocondrial. En el músculo, la señalización dependiente de AMPK puede favorecer la translocación de GLUT4 mediante la regulación de TBC1D4/AS160 y proteínas Rab. A su vez, PGC-1α coactiva programas de metabolismo oxidativo a través de PPAR y otros factores. Esta red fisiológica explica qué variables deberían medirse en los estudios sobre PQQ, pero no demuestra por sí misma que PQQ active directamente AMPK en Thr172, restablezca la sensibilidad de IRS1 en personas con diabetes o aumente la utilización clínica de glucosa. Para esas conclusiones se necesitan flujos tisulares, pruebas metabólicas y estudios controlados en humanos.

La enzimología de la entrada de ácidos grasos se explica en un artículo específico sobre la [carnitina palmitoiltransferasa CPT1](/es/knowledge/carnitine-palmitoyltransferase-cpt1-fatty-acid-oxidation). Su mecanismo establece un límite útil para la hipótesis sobre PQQ: una hipótesis transcripcional no sustituye la medición del transporte de acilos ni de la velocidad de β-oxidación.

El estrés mitocondrial podría sostener la inflamación mediante ROS, liberación de ADN mitocondrial, NF-κB e inflamasoma NLRP3. La activación de NLRP3 promueve la maduración de caspasa-1 y el procesamiento de IL-1β/IL-18; la inhibición de la señalización IκBα–NF-κB podría modificar teóricamente la expresión de numerosos genes inflamatorios. Sin embargo, sin datos tisulares pertinentes no puede atribuirse un cambio de CRP o IL-6 séricas en participantes sanos a la supresión directa de NLRP3 en su microglía. *Inflammaging* describe un fenómeno amplio asociado con la edad, no una indicación establecida para PQQ.
## Qué muestran los estudios en personas

La base clínica sobre PQQ es mucho más reducida que el conjunto de modelos preclínicos y presenta diseños heterogéneos. No todas las publicaciones citadas en el texto fuente pueden describirse como ensayos aleatorizados, doble ciego: algunos estudios son pequeños, otros abiertos y otros emplean combinaciones de sustancias. Sus variables de resultado incluyen biomarcadores, pruebas cognitivas y autoinformes, no la prevención de infartos, la progresión de la demencia o la muerte. Al interpretar los resultados hay que considerar por separado la exposición a PQQ, la forma del producto, el grupo de control y la población estudiada.

Harris y colaboradores estudiaron un pequeño grupo de voluntarios sanos tras una dosis única y un breve período de administración repetida de PQQ; el análisis de marcadores metabolómicos e inflamatorios fue exploratorio. Se comunicaron cambios en algunos indicadores de inflamación y metabolitos urinarios, pero la ausencia de un desenlace clínico adecuadamente controlado no permite concluir que PQQ trate la inflamación crónica. Un cambio en la excreción de ácidos orgánicos no equivale a medir directamente la eficiencia del acoplamiento mitocondrial o la síntesis de ATP en el músculo. El texto fuente indica un identificador incorrecto para este trabajo: el PMID correcto es **24231099**, DOI 10.1016/j.jnutbio.2013.07.008. Por ello, no se repite como efecto clínico reproducible la cifra exacta de «reducción del hs-CRP del 45 % en 76 horas» sin confirmación en el protocolo y una comparación controlada.

En la publicación de Itoh y colaboradores, 41 adultos mayores sanos participaron en un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de la sal disódica de PQQ. Los cambios en algunas medidas cognitivas de una muestra de este tamaño generan hipótesis, pero requieren considerar las comparaciones múltiples, los valores iniciales, el tamaño del efecto y la replicación independiente. El breve resumen primario no confirma todos los detalles del texto fuente sobre la hemodinámica de la corteza prefrontal ni una «mejora» concreta en Stroop; los experimentos NIRS relacionados no pueden incorporarse automáticamente a este ensayo. La publicación de Nakano de 2009 sobre PQQ y CoQ10 se considera aparte: si un grupo recibe una combinación, compararlo solo con placebo no permite identificar la contribución de cada compuesto ni su interacción. Por tanto, una «sinergia de 2,2 veces» no es un efecto demostrado de PQQ por sí sola.

Nakano y colaboradores también siguieron a 17 adultos tras ocho semanas de consumo de PQQ y describieron cambios en escalas subjetivas de sueño, fatiga y estado de ánimo. El estudio puede orientar el diseño de un ensayo controlado, pero el diseño abierto y los autoinformes son vulnerables a las expectativas de los participantes y a los cambios del estado con el tiempo. El Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (PSQI) evalúa la calidad subjetiva, no la arquitectura de las fases del sueño medida por polisomnografía; no permite concluir que el sueño sea «más profundo» ni que se normalice el ritmo circadiano. Las cifras concretas de PSQI, latencia del sueño, LF/HF y cortisol del texto fuente requieren cotejarse con las tablas del artículo y no se reproducen aquí como resultados verificados.

| Estudio primario | Diseño y desenlace medido | Inferencia admisible |
| --- | --- | --- |
| Harris 2013 | Grupo pequeño de voluntarios sanos a corto plazo; medidas inflamatorias y metabolómicas urinarias. | Puede haber una señal de biomarcador; no se ha establecido beneficio clínico. |
| Itoh 2016 | 41 adultos mayores sanos, ensayo aleatorizado controlado con placebo; pruebas cognitivas. | Se necesitan replicación independiente y análisis de comparaciones múltiples. |
| Nakano 2012 | 17 adultos, ocho semanas, escalas subjetivas sin un control convincente con placebo. | No puede afirmarse que haya cambiado la arquitectura fisiológica del sueño. |

Comparar estos datos con los [mecanismos mitocondriales y circadianos de la melatonina](/es/knowledge/melatonin-mitochondria-circadian-receptors) resulta útil precisamente por la diferencia entre desenlaces: compartir términos como «mitocondrias» y «sueño» no implica un efecto terapéutico común demostrado.

## Biosíntesis, forma química e incertidumbre farmacocinética

La vía bacteriana de biosíntesis de PQQ comienza con el péptido corto PqqA, que contiene residuos de Glu y Tyr. La proteína PqqD presenta este precursor a PqqE, una enzima de la familia radical-SAM; la formación de un enlace C–C entre los residuos establece la base del futuro esqueleto quinónico. PqqB y PqqC participan en transformaciones posteriores, y el último paso está relacionado con la formación oxidativa del cofactor maduro. La composición y organización de los grupos génicos varían entre bacterias; la abreviatura «pqqA–E» describe el esquema básico, no una única cepa industrial ni el conjunto completo de genes accesorios. La producción puede incluir fermentación, purificación y conversión a sal disódica, pero las afirmaciones del texto fuente sobre rendimientos concretos de síntesis química, composición de disolventes, pureza invariable superior al 99 % y una tecnología exclusiva como «patrón de oro» no están respaldadas por sus fuentes bioquímicas.

La diferencia entre el ácido libre y la sal disódica importa al convertir la masa de la dosis, valorar la solubilidad y comparar análisis. Una evaluación de seguridad alimentaria corresponde a un ingrediente, proceso de fabricación, especificación y nivel de consumo previsto definidos; no supone la aprobación de PQQ como medicamento para enfermedades cardíacas o neurológicas. PQQ está presente en los alimentos en cantidades pequeñas, pero su análisis se complica por la baja concentración, los aductos con proteínas y las condiciones de preparación de la muestra. En humanos siguen faltando datos sobre el balance de absorción, unión a proteínas, distribución tisular, metabolitos y excreción renal de las distintas formas. Las cifras precisas del texto fuente —«60–80 % de absorción», «concentración máxima a las 1–2 horas», «semivida de 8–12 horas»— y la afirmación de que atraviesa la barrera hematoencefálica no cuentan aquí con datos farmacocinéticos clínicos de método claro, por lo que no se trasladan a recomendaciones.
## Seguridad y por qué el NOAEL preclínico no equivale a una dosis humana

Nakano y colaboradores estudiaron la sal disódica BioPQQ mediante administración aguda, series preliminares de 14 y 28 días y administración oral repetida durante 13 semanas a ratas. Comunicaron signos de efectos renales en algunas series con dosis altas en hembras, incluidos cambios en el peso relativo de los riñones, proteínas y cristales en la orina; estos hallazgos desaparecieron durante el período de recuperación. Para el protocolo de 13 semanas indicaron un **NOAEL de 100 mg/kg de peso corporal al día**, que era la **dosis más alta evaluada** en esa serie. La afirmación del texto fuente de que en este estudio concreto se probaron 100, 200 y 400 mg/kg contradice el resumen primario.

Un NOAEL depende de la especie animal, la sal química, la duración y el conjunto de desenlaces medidos. La conversión alométrica puede formar parte de una evaluación toxicológica, pero no proporciona un «margen clínico de seguridad de 55 veces» sin seleccionar factores de incertidumbre y considerar la exposición crónica y los datos humanos. Los informes antiguos de daño renal con otras vías o dosis más altas no deben descartarse como un «mito»; tampoco está justificado considerar PQQ un nefroprotector humano demostrado. Los datos clínicos disponibles no establecen la seguridad de dosis altas durante meses, el uso en el embarazo, en caso de insuficiencia renal o junto con tratamientos farmacológicos complejos. La propuesta del texto fuente de monitorizar cada seis meses y utilizar un umbral de 40 mg/día carece de un protocolo validado y no se presenta aquí como una recomendación.

La complementariedad fisiológica entre PQQ y CoQ10 es plausible: la ubiquinona transfiere electrones entre los complejos I/II y III, mientras que PQQ modifica señales relacionadas con la biogénesis en un modelo celular. Pero no se ha demostrado que PQQ oral «duplique las mitocondrias», reduzca directamente la ubiquinona en la membrana interna o que la combinación supere clínicamente a cada sustancia en una comparación factorial. Lo mismo se aplica a las combinaciones con acetil-L-carnitina, resveratrol, NMN/NR y ácido α-lipoico: que las vías parezcan complementarias sobre el papel no determina el beneficio, la seguridad ni la dosis de una mezcla. Un artículo independiente sobre la [acetil-L-carnitina](/es/knowledge/acetyl-l-carnitine-brain-energy-neuroprotection) ayuda a entender correctamente la transferencia de grupos acetilo; no transporta automáticamente ácidos grasos de cadena larga a través de CPT1, como afirmaba la combinación original.

## Qué queda por demostrar

PQQ es un cofactor redox bacteriano definido estructuralmente y una herramienta experimental útil para estudiar la bioenergética celular. La base mecanística más sólida para la hipótesis de biogénesis mitocondrial procede de las mediciones en células Hepa1-6 con silenciamiento de CREB y PGC-1α; los modelos animales de tejido cardíaco y nervioso añaden señales preclínicas, pero utilizan vías de administración y contextos de lesión distintos. Los datos en personas siguen limitados a estudios pequeños y con control desigual, que miden desenlaces intermedios. Los estudios futuros deben relacionar la exposición tisular medida con una diana, confirmar el efecto en un diseño factorial independiente y definir de antemano desenlaces clínicamente relevantes. Hasta entonces, ni un «estatus vitamínico» ni protocolos de tratamiento del infarto, la demencia o la diabetes se desprenden de la literatura revisada.

## Cómo se preparó esta revisión

Esta es una revisión narrativa de PQQ basada en una selección de 35 publicaciones. En la edición del 4 de octubre de 2026 se cotejaron individualmente algunos estudios clave sobre el eje celular CREB–PGC-1α, la cardioprotección experimental, la toxicología y las discrepancias bibliográficas. No se realizó una búsqueda sistemática con un protocolo predefinido, un metanálisis ni una evaluación formal del riesgo de sesgo de cada estudio; la lista de referencias no debe considerarse exhaustiva.

La química redox, los cambios de expresión génica en una línea celular y los efectos en modelos animales se consideran por separado de los resultados clínicos. La concentración en un cultivo y la dosis en un animal no determinan un régimen eficaz para las personas. Al interpretar estudios pequeños y heterogéneos en humanos, importan la población, la forma química, la duración y el desenlace. La coherencia mecanística no establece un beneficio clínico a largo plazo ni la farmacocinética en los tejidos.

## Preguntas frecuentes

### ¿Es PQQ una vitamina para los seres humanos?

Es un cofactor demostrado de varias enzimas bacterianas; no se han establecido una enzima humana esencial dependiente de PQQ ni un síndrome de deficiencia.

### ¿Demuestra PQQ la biogénesis mitocondrial en personas?

El estudio clave de CREB y PGC-1α se realizó en células hepáticas de ratón con una exposición definida. No se han demostrado efectos tisulares comparables tras una ingesta oral habitual en humanos.

### ¿Puede utilizarse PQQ después de un infarto?

Se observó una zona de lesión menor en ratas tras administración parenteral. No se han establecido la eficacia clínica ni una dosis terapéutica después del infarto.

### ¿Qué se sabe sobre los efectos de PQQ en la memoria y el sueño?

Hay estudios pequeños y con controles heterogéneos que emplean pruebas o autoinformes. No demuestran la prevención de la demencia ni un cambio en la arquitectura fisiológica del sueño.

### ¿Un NOAEL en ratas significa que esa dosis es segura para las personas?

No. Se limita a una forma química, especie animal y duración del estudio concretas; para establecer la seguridad humana y una dosis específica hacen falta datos independientes.

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